FMC. Formación Médica Continuada en Atención Primaria FMC. Formación Médica Continuada en Atención Primaria
FMC. 2014;21:283-6 - Vol. 21 Núm.05

La artrocentesis de rodilla

María del Mar Rodríguez Álvarez a, Rolando Armitano Ochoa b, Johamovick Xavier Cabeza Martínez c

a Médico de Familia. Tutor en Medicina de Familia y Comunitaria. Profesor asociado de la Universidad de Girona. ABS Canet de Mar. Canet de Mar. Barcelona. España.
b Médico Residente de 3.º año en Medicina de Familia y Comunitaria. ABS Canet de Mar. Canet de Mar. Barcelona. España.
c Médico Residente de 2.º año en Medicina de Familia y Comunitaria. CAP Sant Pol de Mar-ABS Canet de Mar. Barcelona. España.

Resumen

La artrocentesis de rodilla es una técnica que consiste en la punción y evacuación del líquido sinovial. A su vez, permite introducir fármacos dentro de la articulación como parte del tratamiento. Este trabajo revisa sus indicaciones diagnósticas y terapéuticas, las contraindicaciones y sus posibles complicaciones.

Artículo

La artrocentesis es una técnica invasiva que consiste en la punción y evacuación mediante aspiración del líquido sinovial (fig. 1), con una finalidad diagnóstica y/o terapéutica1-5.

Figura 1. Procedimiento de la técnica.

Figura 1. Procedimiento de la técnica.

Indicaciones diagnósticas

Estudio del líquido sinovial

Herramienta fundamental junto con la historia clínica, la exploración física y la radiología en la evaluación y el diagnóstico de las artritis3,6. Nos permite diferenciar los procesos inflamatorios de los no inflamatorios, clasificando el líquido obtenido en inflamatorio, mecánico, infeccioso o hemático. Esto nos puede permitir descartar o confirmar una enfermedad reumática, una artropatía por cristales o una infección articular (tabla 1).

TABLA 1. Características del líquido sinovial

Se considera la primera prueba que hay que realizar, siempre que sea posible, en el diagnóstico diferencial de las monoartritis agudas6.

Indicaciones terapéuticas

• Evacuación del líquido sinovial para mejorar el dolor y la función articular. En la artritis infecciosa, la evacuación del líquido sinovial y el lavado articular son obligatorios durante los 3 primeros días de evolución3.

• Mediante la misma técnica y antes de finalizarla, se puede aprovechar para la administración de un tratamiento específico como corticoides, ácido hialurónico u otra sustancia con fines terapéuticos1-3,5.

Contraindicaciones

• Desconocimiento de la técnica y de la anatomía, necesarias para realizar correctamente el procedimiento5.

• Ausencia de indicación precisa.

• Falta de colaboración del paciente.

• Infección cutánea o quemaduras próximas al lugar de punción, así como infección sistémica (sepsis/bacteriemia).

• Enfermedades dermatológicas graves.

• Coagulopatías. Aunque se pueden administrar factores de coagulación deficitarios o plaquetas antes del procedimiento en caso de severidad3,4.

• Anticoagulación. Contraindicación relativa, pudiéndose realizar cuando se garantice que el nivel de anticoagulación no exceda el rango terapéutico. Se minimiza el riesgo de hemorragia con la inmovilización de la articulación durante 24-48 h1.

• La presencia de una fractura alrededor del espacio articular. Pudiendo aumentar las posibilidades de infección.

• La presencia de prótesis articular.

Complicaciones

Son generalmente infrecuentes si se siguen los correctos métodos de asepsia:

• Infección articular secundaria. Complicación más grave con una incidencia de 1/10.0001-5.

• Sangrado articular o hematoma en la zona infiltrada. Sobre todo si no se ha considerado la presencia de una coagulopatía o anticoagulación.

• Síncope vasovagal, por dolor intenso durante la técnica o en personas predispuestas.

• Lesión del cartílago articular. Evitable siendo cuidadoso y no realizando movimientos incontrolados con la aguja3.

Otras complicaciones como roturas tendinosas, la artritis posinyección o la lipodistrofia y pérdida de pigmento cutáneo de la piel, así como reacciones alérgicas a anestésicos o corticoides, se deben a la infiltración que se pueda realizar con la misma técnica de la artrocentesis tras la evacuación del líquido sinovial.

Técnica

Se puede realizar el abordaje de la articulación por diferentes vías. Llevar a cabo aquella con la que uno se sienta más familiarizado, más cómodo y seguro:

• Colocar al paciente en decúbito supino con las piernas en extensión o el ligera flexión con un ángulo de 15-20º, separadas y relajadas (excepto para la vía anterior)4.

• Identificar el sitio de punción con el capuchón protector2,4. Una vez aplicado el antiséptico, no volver a palpar el lugar de punción1-3.

• Lavado adecuado de las manos y posterior utilización de guantes estériles.

• Asepsia con povidona yodada, con la técnica de ampliación centrifuga en círculo (desde el centro hacia afuera en espiral), posteriormente realizar el mismo procedimiento con alcohol en el punto de infiltración para evitar la entrada de yodo en el espacio articular3.

Procedimiento

Para su realización, es imprescindible el conocimiento anatómico de las estructuras articulares y vecinas para evitar daños4.

Lo primero es explicar el procedimiento al paciente y obtener el consentimiento informado1,4. Este debe disponer de tiempo suficiente para leerlo y realizar las preguntas necesarias para tomar una correcta decisión. Se le debe dar una copia. En el consentimiento debe constar el objetivo del mismo, los procedimientos que se deben realizar, posibles complicaciones y tratamientos alternativos1,2.

Posteriormente, debemos asegurarnos de que disponemos de todo el material necesario (tabla 2). Utilizar siempre material estéril desechable de un solo uso.

TABLA 2. Material necesario para la artrocentesis de rodilla

Preparar el material antes de comenzar la técnica.

• En zonas muy dolorosas, anestesiar previamente los planos superficiales3.

• Se ha descrito la vía infrarrotuliana, anterior y subcuadricipital (tabla 3).

TABLA 3. Vías de abordaje de la artrocentesis de rodilla

• Introducir la aguja de forma suave, sin brusquedad, en una sola dirección y sin vencer resistencias. Si aparecen, retirar parcialmente la aguja, comprobar la dirección y rectificar.

• No movilizar la aguja dentro de la articulación.

• Aspirar lentamente el líquido sinovial (cuando la aguja está dentro de la articulación se observa la salida del líquido). Para cambiar de jeringa no se retira la aguja, se desenrosca y se cambia por una nueva.

• Distribuir el líquido sinovial por los diferentes tubos para su análisis (tabla 2).

• Si se va a realizar una infiltración, se administra la medicación sin cambiar de aguja.

• Extraer la aguja, aplicar antiséptico y cubrir con un apósito estéril o vendaje compresivo, en cuyo caso debe ser revisado en 24-48 h2.

• Se aconseja al paciente tener reposo relativo de la articulación, mantener la extremidad elevada durante el reposo o inmovilizar la articulación de forma pasiva o activa por un día, aunque no siempre se recomiende esto último de forma rutinaria2.

• Uso de analgesia 1 o 2 días tras la aspiración.

Frecuencia

No hay un límite, depende del criterio médico y del resultado alcanzado en los procedimientos previos2.


•Correo electrónico: mrodriguez.bnm.ics@gencat.cat">mrodriguez.bnm.ics@gencat.cat

Bibliografía

1. Giner V, Sanfélix J. Artrocentesis de la rodilla. FMC. 2008;15:30-3.
2. Hermosa JC, Parada R. Artrocentesis de rodilla. AMF. 2012;8:448-51.
3. Thomsen TW, Shen S, Shaffer RW, Setnik GS. Arthrocentesis of the knee. N Engl J Med. 2006;354:e19.
4. Courtney P, Doherty M. Joint aspiration and injection and synovial fluid analysis. Best Pract Res Clin Rheumatol. 2013;27:137-69. doi: 10.1016/j.berh.2013.02.005. Review.
5. Rodriguez MM, Pie M, Gelado MJ. Monoartritis. AMF. 2010;6:360-71.