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La enzima mPGES-1 está implicada en el desarrollo del daño cardiovascular y metabólico asociado a la obesidad

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CIBERCV · 17 enero 2022 09:00


  • Investigadoras de la UAM, CIBERCV e IdiPaz, firmantes del estudio.

La obesidad -principalmente la obesidad visceral- es uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de alteraciones metabólicas y cardiovasculares, como la disfunción endotelial, la rigidez arterial o la resistencia a insulina.

Un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el CIBERCV y el Instituto de Investigación Hospital La Paz (Madrid) ha descrito el papel que desempeña la enzima mPGES-1 (prostaglandina E sintasa microsomal 1) en el desarrollo de las alteraciones vasculares, cardiacas y metabólicas que acontecen en una situación de obesidad. Su estudio se publica en el British Journal of Pharmacology.

“La mPGES-1 es una enzima que se activa en situaciones inflamatorias produciendo un aumento en los niveles de prostaglandina E2, un prostanoide que participa en procesos inflamatorios asociados al daño vascular y en el desarrollo de depósitos de tejido adiposo,” explican las directoras del equipo, Ana M. Briones y Mercedes Salaices.

El estudio, desarrollado en ratones de ambos sexos alimentados con una dieta alta en grasa y que carecen de mPGES-1, muestra que la ausencia del gen previene la ganancia de peso y las alteraciones glicémicas y lipídicas que sí se desarrollan en ratones normales alimentados con la misma dieta.

Asimismo, estos ratones están protegidos frente al desarrollo de alteraciones vasculares y cardiacas, y frente a la inflamación del tejido adiposo que se observa en ratones normales.

La mPGES-1 es una isomerasa inducible que se encarga de la producción de prostaglandina E2 (PGE2) en situaciones inflamatorias. La ausencia de mPGES-1 en ratones alimentados con una dieta alta en grasa previene la ganancia de peso, así como algunas de las alteraciones glicémicas y lipídicas, el daño vascular funcional y estructural, las alteraciones cardiacas y la inflamación del tejido adiposo.

En humanos, la expresión de mPGES-1 correlaciona positivamente con rigidez arterial, presión arterial sistólica, remodelado vascular e inflamación del tejido adiposo perivascular.

“En el trabajo, además de preguntarnos por la implicación de mPGES-1 en el desarrollo de la obesidad en ratones, buscamos un enfoque traslacional evaluando su expresión génica en tejido adiposo abdominal y perivascular de pacientes”, explica la coautora Constanza Ballesteros.

Por su parte, la también coautora Raquel Rodrigues añade que, “en este contexto, nuestros datos muestran mayores niveles de mPGES-1 en el tejido adiposo de los pacientes con niveles más altos de inflamación y daño vascular, algo que no se había descrito hasta el momento”.

“Nuestros datos -concluye Ana M. Briones- nos hacen plantearnos que los inhibidores de mPGES-1 podrían ser una nueva y prometedora herramienta terapéutica para el tratamiento de la obesidad y de las alteraciones metabólicas y vasculares que se observan en estos pacientes”.

Referencia: Br J Pharmacol. 2021;10.1111/bph.15776. doi:10.1111/bph.15776

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