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La inmadurez de la microbiota intestinal y las barreras epiteliales están implicadas en la meningitis neonatal

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Instituto Pasteur · 29 julio 2021 09:00


  • Estreptococos del grupo B.

La meningitis se asocia a una elevada mortalidad y con frecuencia provoca graves secuelas. Los recién nacidos son especialmente susceptibles a este tipo de infección, puesto que desarrollan meningitis 30 veces más a menudo que la población general.

Los estreptococos del grupo B (EGB) son la causa más común de la meningitis neonatal, pero rara vez son responsables de la enfermedad en los adultos. Científicos del Instituto Pasteur, en colaboración con el Inserm, la Universidad de París y el Hospital Necker-Enfants Malades (Francia), se propusieron explicar la susceptibilidad neonatal a la meningitis por EGB.

En un modelo de ratón, han demostrado que la inmadurez tanto de la microbiota intestinal como de las barreras epiteliales, como el intestino y el plexo coroideo, desempeñan un papel en la susceptibilidad de los recién nacidos a la meningitis bacteriana causada por el EGB. Los resultados se publican en Cell Reports.

En la mayoría de los casos, la infección está precedida por la colonización bacteriana del intestino. La flora intestinal bacteriana comensal desempeña un papel fisiológico clave, ya que participa en la digestión, ofrece protección frente a los patógenos intestinales y contribuye a la diferenciación de los tejidos y al desarrollo inmunitario. Los recién nacidos no tienen microbiota intestinal, pues esta se desarrolla gradualmente en las primeras semanas después del nacimiento.

Los investigadores franceses ha observado que, en ausencia de una microbiota madura, las bacterias pueden colonizar ampliamente el intestino. En ausencia de una microbiota madura, la función de barrera de los vasos sanguíneos del intestino que las bacterias deben atravesar para llegar al cerebro a través del torrente sanguíneo es también menos eficaz, y el sistema inmunitario es incapaz de controlar la infección.

Inesperadamente, también demostraron que, independientemente de la microbiota, las barreras epiteliales formadas por el intestino y el plexo coroideo (la interfaz entre la sangre y el líquido cefalorraquídeo que irriga el cerebro) no están totalmente maduras en los recién nacidos, lo que facilita el acceso bacteriano al cerebro. La vía de señalización conocida como vía Wnt, que interviene en el crecimiento y la diferenciación de los tejidos, es más activa en los recién nacidos, lo que da lugar a una función de barrera menos eficaz a nivel del intestino y el plexo coroideo en los neonatos.

"En este estudio, mostramos cómo dos factores asociados a la infancia -la inmadurez de la microbiota intestinal y el crecimiento de los tejidos epiteliales del intestino y la coroides- desempeñan un papel en la susceptibilidad de los recién nacidos a la meningitis causada por EGB en todas las etapas de la infección, desde la colonización intestinal hasta la diseminación en el cerebro", explica Marc Lecuit, autor del estudio.

Referencia: Cell Rep. 2021;35(13):109319. doi:10.1016/j.celrep.2021.109319

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